No sé quién eres.
Pero si estás leyendo esto,
es porque algo en ti se ha movido,
aunque sea un instante,
sin buscarlo.
Hay momentos
en los que nada tiene sentido.
No es una idea.
Es algo más profundo.
Las preguntas aparecen solas:
¿Quién soy?
¿De dónde vengo?
¿Hacia dónde voy?
Y, sobre todo,
una sensación difícil de explicar:
algo tiene que cambiar,
aunque no sepas ni qué,
ni cómo.